De la página 107 salí. Date cuenta que no voy a andar vestido así como un pánfilo por casualidad. Días y días caminé para llegar acá. Traía conmigo un sombrero, me lo había dado el pelado en el primer capítulo. El pañuelo es de una apuesta que hice antes de salir.
Que estoy deprimido o golpeado no vayas a pensar, el andar cansino es fruto del mismo árbol que te regala mi pantalón roto y mi pie descalzo. No queda uno náufrago sin que su apariencia se entere. Y cuando ella se entera, de avisarles a los demás se encarga.
No te conté –y si lo hago queda entre nosotros-: me traje algunas letras conmigo. Fijate lo poco que el viejo ve, que en un recreo que se tomó para rascarse los ojos, le arranqué unas cuantas (D F F l U r K). Otras tantas en el camino comí.
Amigos tenía, plata tenía, caballo no me acuerdo. TeníaF (D F l U r K) de todo; todo y más de lo que quería. Ahora que perdí mi orden tendré que inventarme a mí mismo. Tenía un talento, tenía incluso una vida armada. Ahora ni nombre tengo.
Quel (D F O U r K) lo diga no me hace mal agradecido, porque hasta el tercer capítulo bien difícil me la hizo el de gafas. Y antes de enojarse me quería llevar hasta el final con una rubia encantadora. Se habrá enamorado él también; mas como no se quién le vendió las 26 (con vocales, tildes, comas y todo el equipo), él es el que elije cuándo borrar y cuándo no.
No dolió, aunque tengo algunos recuerdos de la noche. Era tarde, casi madrugada, se levantó con un café en la mano, me hizo repetir todo otra vez. Cuando la desnudé él gritó y yo sentí el tirón. Nunca más.
Ahora, otra que olvidarme de mis amigos, mi plata, mi caballo (o no) no me queda. Ahora ni nombre tengo. Si sabes algo de mí, te ruego me lo hagas saberD (F O U r K).
Tuyo siempre, suyo nunca.
FOUrK.
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