jueves, 29 de diciembre de 2011

Los unos

Su mundo les encanta, el día es soleado, el proyecto está en marcha.

Son cuatro. Hospeda el día de hoy un clima de ansiedad y alegría que se proyectan en su obsesión por que todo esté impecable. Cada uno con una franela en la mano se dedica a lo suyo.

Uno está en la estantería de autoayuda, trepado a una escalera bastante despintada (*1) alineando las colecciones más altas. A falta de algunos centímetros, convocando a toda su habilidad para la acción, se retuerce y saca la lengua -lo cual le facilita el trabajo- hasta que la regla le confirma la simetría.

Tres espera desde su lado del mostrador, con las muñecas apoyadas en él, la remera metida dentro del pantalón y una sonrisa inalterable. De hecho, no escucha que cuatro lo llama.

¡Tres!¡Tres! Pasale una franelita al mostrador, y abrí la caja que está cerrada. Cuatro usa un cinturón de cuero marrón que hace juego con la ropa que todos llevan puesta: pantalón de vestir marrón claro -beige (*2), le tuvieron que decir a la vendedora- y chomba azul. Cuatro va frenético recorriendo su mundo con un trapito naranja que no tiene problemas en intimar con el polvo de los lomos. Cuatro también saca la lengua cuando necesita más habilidad.

Dos vuelve del sótano con más cajas. Lo mandaron a él porque es torpe. Dos deja las cajas al lado de la escalerita de Uno y vuelve a buscar más. Allí abajo encuentra una cinta de embalar que, precavido, imagina puede necesitar, por lo que la lleva en su boca mientras agarra dos cajas más y sube las escaleras. Dos no tiene cinturón, de hecho, el ascenso es inimaginablemente más complicado que lo esperado ya que su pantalón beige (el talle era el mismo para todos) comienza un recorrido inspirado en la ley de gravedad. Dos abre las piernas para evitarlo, pero no puede sacar la lengua porque tiene la cinta en la boca. Al llegar arriba, suelta con violencia (*3) las cajas, se sube el pantalón (que casi baja hasta sus rodillas), escupe la cinta y se rasca la nariz. Che, cuatro, ¿me prestás tu cinturón? Cuatro también lo necesita, y de paso le da una lección de precaución (lo hubieras pensado antes, pibe) a Dos.

A tres se le ocurre colgar un cascabel en la puerta para que suene avisando la llegada de los Otros.

Se reúnen los cuatro frente al mostrador, se dan una última arenga y piden a Dos que abra la puerta. Dos busca nervioso (no por miedo a hacerlo mal, sino por excesivas ganas de hacerlo bien) la llave en un cajón y corre a la entrada. Abre la puerta de par en par y gira un cartelito. Entra el sol.

*1: Entiéndase por despintada, “no pintada”. El problema de esta escalera es que nadie se toma el trabajo de pintarla, no que alguien se toma el trabajo de despintarla.

*2: Pronúnciese “Besh” (*4).

*3: Entiéndase que no es la intención de Dos. En un clima de total felicidad, un estruendo causado por una acción no del todo medida puede resultar violento, a pesar de no ser esa la finalidad.

*4: Escríbase también “Bell” o “Vesh”(con pronunciación en castellano argentino) o de cualquier manera mientras se pronuncie “Besh”.

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